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Venta y asociación de empresas

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12
ene 2014
¿Cuándo vender una empresa?

Para un empresario es muy difícil considerar la venta de su empresa de una forma rigurosa y objetiva. Sin embargo en muchos casos, la venta de la empresa puede ser la mejor solución para ésta y para el empresario. En los próximos boletines, analizaremos organizadamente una amplia variedad de circunstancias en las que la venta de una empresa puede ser la mejor alternativa. No pretendemos prescribir a toda costa la venta, pero sí presentar el máximo número de encrucijadas en las que una dura decisión debe ser tomada y en la que la venta puede ser la alternativa. Si esta decisión se evita y no se toma ninguna acción, el resultado es el inicio de un proceso de declive, con pérdida de valor en la empresa. Este proceso suele ser irreversible.

En los próximos boletines, pretenderemos estimular la reflexión sobre una de las decisiones más importantes a las que se enfrenta un empresario en su carrera. Esquivar la decisión y la reflexión al respecto, no ayudará en nada maximizar el valor de la empresa. Estableceremos las bases para poder de una manera ordenada, responder y actuar frente a la siguiente disyuntiva ¿No es el momento de vender y en ese caso qué hay que hacer ó será la venta de la empresa lo que permitirá maximizar el valor de esta?

Determinadas empresas, presentan un gran potencial, que gestionado por un nuevo accionariado, podría crear sinergias y generar mucho valor, siendo este un buen escenario de venta. Por otro lado, el estudio de los procesos de declive empresarial pone de manifiesto que suele darse en la dirección de la empresa, una cierta actitud de autoengaño. Vista de lejos, objetivamente, desde fuera, sorprende que todo un equipo directivo pueda engañarse durante varios años de declive, conviviendo día a día con variables medibles que reflejan la sistemática caída. No anticipar esto, es una garantía de destrucción de valor para los accionistas.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, es más satisfactorio el esfuerzo del emprendedor que se lanza a crear una nueva empresa que el del empresario que cede el paso a otros y vende la suya. Pero cuando una empresa se vende, es porque otro empresario, o un equipo directivo, u otra empresa, están dispuestos a comprarla. Se da el mejor de los mundos: alguien va a invertir capital para sacar lo mejor de la compañía en venta, y el empresario vendedor, dispondrá del valor creado con su esfuerzo emprendedor y podrá aplicarlo a otras iniciativas proporcionadas a sus circunstancias personales en aquel momento. Obviamente el peor de los escenarios es aquel en el que la empresa entre en declive, pierde su valor y acaba cerrando. Todos los días son noticia empresas que han sufrido ese proceso.

Independientemente de la situación económica por la que pase la empresa, los accionistas, pueden tener un gran abanico de posibles motivos para tomar una decisión en un sentido o en otro.

Arseny Lepiavka y Sergio Lipuzcoa

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