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jun 2015
JUBILACIÓN. Prepárate para el futuro

El universal

Publicado en: El Universal
Fecha: Martes 16 de junio de 2015 (impreso)
Domingo 21 de junio de 2015 (web)

Ya quieres retirarte pero, ¿Qué va a ser de tu empresa? Tú la fundaste, o la heredaste pero ya estás cansado y deseas irte a vivir a la playa, viajar más con tu pareja o disfrutar más a tus nietos. Lee esta interesante entrevista que le hace el periódico EL UNIVERSAL a Arseny Lepiavka, Socio Fundador de ZIMMA Corporate Finance.

Tomar la decisión de cuál es el futuro de tu creación, por supuesto, no es paso sencillo. Después de todo, llevas 30 o 40 años abriendo la cortina día a día.

Al respecto puedes tener muchas expectativas y desear muchas cosas, pero tienes que saber que el futuro posible está atado a ciertas circunstancias. Por ejemplo, el que tengas hijos, nietos o sobrinos que sean aptos para dirigir o en su caso, o por el contrario, que no estén interesados en el negocio o no tienen la madera para hacerlo. Tal vez ni siquiera cuentes con algún pariente a quien dejarle el negocio.

No sólo el parentesco y si son aptos o no, sino que también en el futuro de tu empresa puede influir en qué condiciones está tu compañía. Si está generando ganancias o si por el contrario hay circunstancias desfavorables en este momento, por ejemplo, los cambios tecnológicos se la están “comiendo” y para enfrentarlo es necesario hacer grandes inversiones.

Si tu idea es dejársela a alguno de tus seres queridos o a alguien apto, en el mundo ideal ya debiste de haber planeado desde hace varios años un plan de sucesión. Éste es un proceso que lleva a tu empresa a unas buenas manos, ya sea familiar o no. Éste es un camino a la institucionalización, una característica que hace que las empresas perduren.

En general, son pocas empresas que hicieron este plan, apenas 13% según un estudio de la consultora KPMG. Así que si no lo hiciste, no te preocupes porque hay otras vías, como vender o encontrar a un director externo, en las que podrás retirarte y pasar todo el tiempo que quieras con tu familia. Todas tienen ciertas implicaciones que tienes que considerar.

Este momento de sucesión, en el que independientemente que los hayas preparado o no a través de un plan, en sí es peligroso para las empresas, ya que 85% de las crisis de una empresa familiar se generan en este momento, según un documento del Consejo Coordinador Empresarial.

¿A tus hijos?

Ésta es una alternativa pero no lo debes dar por un hecho. Es muy difícil, pero debes analizar si ellos o ellas son las más aptas para manejar la empresa.

El escenario ideal sería que tus hijos fueran capaces de liderar el negocio, ya que así podrías retirarte poco a poco y quizá sólo ser consultado para las decisiones importantes.

Por supuesto, no siempre es así. ¿Qué pasaría si ellos no son los más aptos? Arseny Lepiavka, director y socio fundador de Zimma Corporate Finance, una consultoría que ofrece asesoría en este tema, explica que esta situación es sumamente complicada ya que hay sentimientos de por medio que se atraviesan en las decisiones que deberían ser tomadas con la cabeza.

“El caso más complicado de la jubilación es cuando tienes hijos pero francamente no dan el ancho para manejar la empresa. Te das cuenta que desgraciadamente no le tienen el amor a la empresa que tú le tenías, no llegan a la hora y resultó que no salieron con capacidad. Esas son las decisiones más complicadas de tomar”, explica la experta.

En estos casos, por supuesto, lo más deseable -pero casi imposible- es dejar a un lado lo que siente el corazón y tomar decisiones estratégicas. Lo ideal, en este caso, sería hacer a un lado los sentimientos, vender la empresa y dejarle a cada uno de tus hijos un cheque y que cada uno se haga responsable de su futuro. O en vez de cheque, crear un fideicomiso que les administre el dinero y que no permitan que lo malgasten o malinviertan, asegura el especialista. Sin embargo, esta decisión de vender muy pocas veces se toma a tiempo. Los empresarios se suelen encariñar con sus empresas y ponen un pretexto tras otro para no venderlas cuando todavía es posible sacarle ganancias.

“Desgraciadamente a la gente de México, porque en Estados Unidos no ocurre así, le es muy difícil tomar esas decisiones estratégicas a tiempo, como que siempre esperan un milagro o que algo salve. Como tuvieron buenos años hace 10, siempre están esperando que esos buenos años regresen”, explica. El cariño de los empresarios mexicanos hacia sus empresas es muy grande, tanto que les hace perder dinero.

Vender o no

Hay otras circunstancias que te pueden llevar al mismo escenario de la venta. Por ejemplo, el que tu producto esté siendo rebasado por el desarrollo tecnológico, lo que implica que para ponerla al día es necesario una inyección fuerte de inversión que tú ya no estás dispuesto a hacer o que de plano no tienes.

En este caso, lo mejor que puedes hacer es venderla. Aunque hay que tomar en cuenta que esto requiere una planeación cuidadosa, coinciden los especialistas. “Tu negocio necesita reorganizarse para ser más vendible, para aumentar su precio y para minimizar los impuestos que tienes que pagar en una venta”, explica la consultoría en un documento. En este sentido, el especialista de Zimma explica que si no los tiene, es necesario que la empresa se haga de un consejo de administración, que estandarice sus procesos para que esto le dé más certidumbre al comprador: “Si tú tienes manuales, auditoría interna y un consejo de administración, es más fácil que la compañía siga adelante aunque ya no esté el dueño de la empresa. Si no hay todo eso la incertidumbre es más grande para el inversionista porque no va a saber cómo funciona sin el fundador”.

Sobre la venta tienes que considerar varios factores. Por ejemplo que el inversionista no pueda pagar la cantidad completa de una sola exhibición, por lo que es posible que una gran parte del dinero que quieres para retirarte esté en manos de otra persona, o el que a pesar de ser un buen método para retirarte esto no significa que el comprador va a pagar un precio aceptable, advierte la consultoría canadiense Clark Wilson.

¿Qué pasaría si estás pensando en que la empresa siga caminando sola a través de una dirección general de alguien externo? Ésta es una opción, sin embargo, el que este movimiento llegue a un buen puerto depende de un factor: de qué tan organizada esté la empresa. El especialista de Zimma asegura que esto es sumamente importante para asegurar que la persona que llegará en tu lugar tenga los controles adecuados que le den un buen seguimiento a su desempeño y que permitan conocer cómo está dirigiendo a la empresa.

“Si tienes una empresa relativamente estructurada, las posibilidades de que haga un acto no permitido son menores porque habrá controles que lo supervisen”, asegura.

Esto también va a implicar que no puedas salirte por completo de la empresa, porque seguramente, vas a tener que supervisar los números o asistir a las reuniones más importantes, así que en términos estrictos, tienes que considerar que no significaría un retiro por completo.

Ahora bien, si tu empresa no está bien estructurada y quieres ya sea colocar a un director general externo o caminar hacia la venta, necesitas prepararla para enfrentarlo.

Gobierno corporativo

Es algo que suena a que sólo sucede con las empresas grandes pero que en realidad es muy sencillo implantarlo en las empresas de todos los tamaños. Consiste en instaurar reglas claras para el manejo de la compañía. En la teoría, está constituido por tres elementos: consejo de administración, asamblea de accionistas y gerencia, los cuales en conjunto manejan la empresa.

El primero traza la estrategia e inversiones, el segundo define la conducción de la empresa (son los que ponen el dinero) y el tercero ejecuta. En la práctica, es simplemente decidir qué decisiones le corresponden a cada miembro de la empresa. Instaurarlo en tu empresa va a mejorarla sea cual sea la decisión que tomes al final, ya sea venderla, dejársela a algún ser querido o instaurar a un director general externo.

        

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