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Venta y asociación de empresas

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ene 2013
¿Tengo sucesores? – ¿Es momento de una asociación o venta?

Éste es probablemente uno de los problemas más difíciles de reconocer para un empresario: el de su propia incapacidad para llevar adelante el negocio de forma óptima.

Hay muchos motivos por los un empresario que ha sido la persona más adecuada para crear una visión de negocio, fundar y hacer crecer una empresa, puede no estar en condiciones de liderarla a largo plazo. Este tipo de situaciones son especialmente preocupantes en el caso de empresas familiares.

3.1. Edad y Sucesión

Un empresario que sea además fundador de su empresa, muy a menudo podrá considerar creerse imprescindible, alargando más allá de lo aconsejable su papel como director general de la empresa. En una empresa familiar donde hay candidatos adecuados para suceder al empresario, es necesario planificar la sucesión con el suficiente tiempo, a fin de evitar conflictos familiares o a la designación de un sucesor incapaz de llevar la empresa adelante.

3.2. Horizonte temporal

En algunos momentos de la vida de una empresa es necesario acometer inversiones o reformas de gran envergadura que sirvan para sostener o mejorar su posición competitiva a largo plazo. Un empresario de avanzada edad puede tener más dificultad en dedicar los recursos necesarios a estas inversiones, restando importancia a aspectos clave y tendiendo a favorecer una política de “statu quo” que puede hacer que la empresa pierda oportunidades importantes.

3.3. Perfil de riesgo

Muchas veces la empresa, especialmente cuando se trata de un negocio familiar, es la principal fuente de ingresos de su propietario. Por ello, es posible que en un momento dado el empresario no se sienta cómodo con la idea de invertir nuevos recursos en la compañía, arriesgando sus activos personales que pueda tener al margen de la empresa. Si esta falta de interés en invertir se combina con un rechazo a la búsqueda de fuentes externas de financiación, el resultado será una pérdida de oportunidades que puede dañar el potencial de la empresa de cara al futuro.

CASO: Empresas de textiles de tejidos especiales: Dos empresas de textiles competían razonablemente en los años ochenta. Una de ellas invertía en I+D, realizaba adquisiciones y emprendió un despliegue global con plantas en Sudamérica y Asia. Esto requirió abrir el capital a socios internacionales, profesionalizar la dirección y reinvertir los fondos generados. En 2005, la empresa mantenía una posición destacada en su pequeño hueco de mercado. El propietario de la otra compañía optó por distribuirse la mayor parte del cash flow en forma de dividendos que dedicó a actividades inmobiliarias. Finalmente su empresa tuvo que cerrar en los últimos años noventa.

Las cantidades obtenidas de la compañía fueron muy inferiores al valor que en los años ochenta su empresa habría podido conseguir vendiéndose o a través de una asociación con un una empresa más sólida.

Probablemente el segundo empresario no estuvo dispuesto o quizá no era capaz de hacer lo que era necesario para asegurar el futuro de su empresa. Intuitivamente quizá pensó en diversificar su patrimonio. Seguramente se engañó viendo morir poco a poco su negocio textil. Quizá culpo a la coyuntura, a sus clientes cada vez más grandes o a competidores emergentes.

Lección: Es esencial para mantener el valor de una empresa que sus gestores estén comprometidos con el futuro de su actividad. En caso contrario es mejor para todos los agentes implicados que la vendan parcial o totalmente y dediquen los capitales resultantes a otras actividades empresariales de su preferencia.

3.4. Conocimientos específicos

En el caso de que el empresario posea unos conocimientos respecto a la actividad de la empresa que no puedan ser absorbidos por alguien a corto plazo, vale la pena pensar en la posibilidad de traspasar el timón mientras el empresario todavía está en condiciones de proporcionar servicios de asesoramiento a la nueva propiedad, evitando así la devaluación del negocio. Esto es válido tanto en la sucesión familiar como en la venta o asociación.

En la valoración de la empresa, el “goodwill”, suele estar en términos de proyección de negocio, sin que sea fácil de identificar la medida exacta en que el dueño interviene en este con su carisma, conocimiento y relaciones. Es por ello que es cada vez más frecuente que el nuevo propietario desee que los antiguos accionistas permanezcan dentro de la empresa en una etapa de transición, ganando también tranquilidad dentro de la organización, y creando la sensación de que nada ha cambiado.

Se puede producir así una situación en la que las dos partes ganan, mediante el pago de un pago diferido. El empresario vendedor permanece en su empresa durante un tiempo e incrementa su valor, y el comprador se mantiene contento al ver que tras su inversión, la empresa ha ganado valor, y ha superado una fase de transición ordenada y positiva.

3.5. Pasión por el negocio

Un empresario se dedica a su empresa porque le apasiona el sector, estar metido en el día a día, influir, crecer, ganar dinero, trabajar con colaboradores, proveedores y clientes. Con los años el grado de interés puede disminuir. Es probable que una persona con carácter emprendedor, con los años, deje la rutina del día y a día y busque otras ocupaciones o deje de invertir en el mismo negocio y busque inversiones patrimoniales. En caso de que este tipo de comportamientos se detecten, es recomendable vender la empresa o asociarse, pues su declive será muy probable.

CASO: Empresa de productos para cirugía: Los propietarios de una pequeña pero exitosa empresa de suministros médicos se planteaba su posible venta. Temía no poder conseguir comprador, por la estrecha vinculación del negocio a su persona y sus relaciones con proveedores y clientes. Esta relación se basaba en el conocimiento del mercado y productos del propietario, así como en la relación de confianza, difíciles de traspasar.

Lección: En casos donde las relaciones son muy importantes, el planificar una sucesión con tiempo es crítico. Así mismo, en estos casos, la permanencia del dueño en la dirección del negocio, durante un periodo de transición, será muy valiosa ya que maximizará el valor de la compañía al disminuir los niveles de incertidumbre futuros al comprador.

Arseny Lepiavka y Sergio Lipuzcoa

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